Colaboracion bloguera

Hace unos dias, en mi blog personal (Carlos L. González Blog) hablaba de un poryecto en el que estamos trabajando unos amigos y yo. Hoy se me ha ocurrido que podria preguntar a la gente que es lo que necesitarian para que ese proyecto fuera atractivo. Si quereis colaborar, tan sólo dejad un comentario a este post, procurando introducir en el campo e-mail, uno correcto, para que pueda ponerme en contacto con cada uno de los que quiera participar en ello. No puedo prometer una recompensa, tan sólo que, aquellos que quieran colaborar, sereis los primeros en poder probar la aplicación cuando esta pase a ser una realidad, o como dirian otros, “fase beta privada”.

Un saludo, Carlos L.

Si los albañiles fueran programadores

El otro dia vi en Barrapunto una “noticia” con el siguiente titulo ¿Por qué es tan difícil desarrollar software de calidad en plazo?. Aqui os pongo una de las respuestas que recibio titulada Si los albañiles fueran programadores y que no solo me ha parecido graciosa sino una verdad como un templo, los que no sean programadores podran hacrese una idea de lo caotico de la situacion del sector…

Uno de enero
Hoy me han llevado al solar por primera vez. La situación es perfecta: tiene el Metro a dos pasos y una cafetería enfrente donde sirven menú del día. El viejo bloque de pisos, al que va a sustituir nuestra nueva construcción, lleva un año al borde de la ruina. Mi propia empresa ha colocado varios puntales que, por el momento, han ido evitando que el caduco edificio reviente por sus múltiples grietas. La construcción de este megalito ladrillo comenzó hace cinco años, y aunque los pisos superiores nunca llegaron a recibir el agua, la electricidad y el enfoscado de las paredes, en diez meses los cimientos ya se habían desplazado peligrosamente y las vigas presentaban peligrosas fisuras. La cansada torre de viviendas ya ha cumplido su propósito y ahora nosotros la conduciremos a una muerte dulce… Por supuesto, el viejo edificio no será demolido hasta después de construir y probar el nuevo, lo que nos deja poco espacio de maniobra; pero no vamos a dejar a todas esas familias en la calle durante la construcción. De cualquier modo, los vecinos de la vieja y decadente estructura nos miran con recelo. Saben que el nuevo edificio tendrá viviendas cómodas, pero algunos de los residentes no podrán costearlas. Ni sé qué va a ser de gente, ni es asun-to mío. Llegan los primeros camiones de ladrillos.

* Dos de enero
Me han presentado a Alberto, la persona a quien “voy a reportar”. No me han dicho si es el capataz, el jefe de obra, el aparejador, o el arquitecto; sólo me han dicho que todo lo que tenga que “reportar” se lo “reporte” a él. Así que, por donde él diga, yo zaca-zaca, como una locomotora. Esa es la definición que me han dado de nuestra metodología. He buscado “reportar” en el diccionario, y no aparece.

*Seis de febrero
En algo más de un mes, hemos cavado medio metro de cimientos. Ayer Alberto nos dijo que empezáramos a poner ladrillos, porque el tiempo designado para la cimentación se había agotado hace dos semanas. No aceptó nuestras excusas de que las prometidas excavadoras aún no habían llegado y que nos habíamos visto obligados a cavar con las paletas de enyesar. Un compañero se trajo un pala de cavar que guardaba de una obra anterior y casi le echan por razones deontológicas. Según Alberto, lo que pasa es que frecuentamos demasiado la cafetería. El asunto se ha zanjado con un “hale”, a levantar paredes y luego que cada palo aguante su “vela”. El trabajo sin planos es dificultoso. Los cimientos tienen una forma algo pintoresca. He pedido una plomada para que las paredes queden verticales y he recibido improperios poniendo en duda mi masculinidad. Ya sé que Alberto no es el arquitecto, porque el arquitecto es un tal Ignacio. Pasó a supervisar la obra el otro día. Aunque aún no había nada que ver. Me han llegado rumores, aunque no son muy dignos de crédito, de que existen fotocopias de planos.

* Doce de Mayo
Anoche estuvimos hasta la siete de la mañana cubriendo con tablas y enmoquetando el espacio que algún día ocupará el despacho de la planta, aunque el edificio no es aún más que una maraña de vigas de todos los tamaños y algunas paredes que habrá que tirar más tarde están en el sitio equivocado. Hemos traído baterías para los fluorescentes y unos muebles de caoba preciosos. Por suerte, todo estuvo a punto para la demo. Izamos al cliente con la grúa hasta su futuro despacho y pudo contemplar la vista que disfrutaría desde el emplazamiento. El viento hizo que la pared oeste, que dos de mis compañeros sujetaban con la espalda, se derrumbara con gran estruendo sobre la mesa de caoba en el peor momento. Gracias a Dios, el cliente fue comprensivo: esto pasa siempre en las demos, y él está curado de espanto, dijo mientras el sacudíamos el polvo del traje. Dice que el lunes que viene vendrá a probar las instalaciones sanitarias. Supliremos con cubos la inexistencia de tuberías.

* Veintitrés de febrero
Han transcurrido casi catorce meses. Llevamos ya siete de retraso y el edificio no acaba de superar el estado de “casi terminado”. Soy de los pocos albañiles que no ha cambiado de obra en este tiempo. Alberto está consumido por la zozobra y se pasa el día en la cafetería trasegando Soberanos. El arquitecto no ha vuelto a pasar por aquí. Los rumores dicen que existieron unos planos, pero no eran de un bloque de pisos, sino de un polideportivo. Por lo visto, en las reuniones del comité de construcción se dijo que la filosofía era la misma y que sólo harían falta modificaciones mínimas. Ahora comprendo por qué nos hicieron instalar aros de baloncesto en el hueco del ascensor. Siempre dije que acabaríamos teniendo que quitarlos o aquello no era un hueco
de ascensor, que era cuestión de lógica. Alberto siempre me contestaba que no le viniera con tecnicismos. Estoy perdiendo la vocación de albañil. He decidido apuntarme por las tardes a un curso de informática, a ver si puedo cambiar de vida. Este oficio mío no es serio.

Mi nuevo blog personal

En una entrada anterior, comentaba que habia decidido desvincular mis asuntos personales y pensamientos de este blog, creando uno nuevo para tal fin. Ahora os los presento, Carlos L. González Blog, un lugar donde me expresaré libremente, hablando sobre mis asuntos personales, pensamientos, y algún que otro desvario más. Dejando este para escribir sobre cuestiones más profesionales, como programación, tecnologia y aparatejos varios o porcuraré hacerlo.

Un saludo y pasaos, si os apetece por Carlos L. González Blog.

Y sigue haciendo historia

Él joven asturiano, Fernando Alonso, sigue haciendo historia. No sólo es el único español en ganar dos campeonatos en la Formula Uno, sino que además es el piloto que ha ganado dos títulos del campeonato, siendo tan joven.
Felicidades Campeón!!
La carrera ha sido, más bien accidentada al inicio, con la salida del “safety-car” en la segunda vuelta de la carrera, tras la reanudación de la carrera, al retirarse el safety, llegó un desafortunado reventón de Michael Schumacher, lo que le relevo a la última plaza. Un carrerón de “El Kaiser”, que remontó, hasta el cuarto puesto. Una merecida victoria para Felipe Massa, en su casa, liderando la carrera desde el inicio, sin ningún sobresalto. Y el asturiano tranquilo, redujo el número de revoluciones de su motor, al ver que Felipe volaba, y que para Michael, llegar al liderato, era tarea casi imposible. El papel del italiano Giancarlo Fisichella no fue del todo malo, ya que sumo puntos, que ayudaron a renault a afianzarse en el campeonato de constructores, aunque le pierde la presión, ya que no estuvo fino tapando a Michael.

Bueno, lo importante es que Alonso vuelve a ser CAMPEÓN, y le deseo la mejor suerte en la nueva etapa que comenzará, el año que viene en McLaren.